Las estufas de pellets han tenido una gran evolución. Sus modelos han ido incorporando cada vez más funciones. Hay tres tipos: las estufas de pellets de aire, las estufas canalizables y las hidroestufas.
El orden en el que hemos colocado los tipos de estufas corresponde a la complejidad de su funcionamiento. Las estufas de aire son lo más semejante a las chimeneas tradicionales, con las que solo es posible calentar la habitación donde se halla la estufa. Las estufas canalizables van más allá, ya que con ellas el calor puede llegar a varias estancias del domicilio.
El funcionamiento más complejo y avanzado lo presentan las termoestufas o hidroestufas, ya que funcionan como pequeñas calderas. Con ellas se pueden calentar varias estancias de un domicilio y además tener agua caliente sanitaria. En este artículo presentaremos las estufas de pellets de aire, que son las más tradicionales.
¿Qué es una estufa de pellets de aire?
La estufa de pellets tradicional es a la que se suele denominar como “de aire”. Se les llama de esta forma porque permiten calentar la estancia en la que se hallan de forma rápida y a través de ventiladores silenciosos. El calor se transporta desde la estufa hasta la habitación en una corriente suave de aire.
Estas estufas se asemejan bastante en su funcionamiento a las chimeneas o a las estufas de leña. En las casas de hace años, una estufa de leña o una chimenea servían para calentar la habitación donde se encontraban. Según donde estuvieran situadas, quizá se pudieran calentar alguna parte del pasillo o parte de otra habitación.
Combustibles utilizados y tamaño de las estufas
Obviamente hay diferencias entre estas estufas de leña antiguas y las estufas de pellets. La más evidente es el combustible utilizado. El pellet es mucho más respetuoso con el medio ambiente que la leña, ya que los gases de combustión que suelta son mucho menos contaminantes y también deja menor cantidad de cenizas.
A la hora de comprar una estufa de pellets tradicional, es muy importante seleccionar la potencia adecuada. Hay quien tiende a sobredimensionar la estufa y esto es un error. Lo es porque estas estufas solo calientan la habitación en la que se encuentran y por mucha potencia que tenga va a ser siempre así, nada va a cambiar.
Una estufa con potencia alta solo conseguirá que en la habitación donde está haya más calor, pero solo esto. Si está en el salón, hará más calor en el salón, se gastará más dinero, pero el resto de la casa seguirá estando fría.
Al igual que sucede con las chimeneas y las estufas de leña, las estufas de pellets de aire necesitan otros sistemas de calefacción auxiliar en otras habitaciones de las viviendas para tenerlas calientes. Estos sistemas auxiliares pueden ser radiadores eléctricos.
Hay estufas de pellets tradicionales de muchas formas y tamaños diferentes. Las hay, por ejemplo, insertables, lo cual las hace más similares a las chimeneas.
Componentes y funcionamiento de las estufas de pellets de aire
Siempre que vemos una estufa de pellets, lo que más suele llamar el tubo que hay encima del prisma que alberga los componentes. Este tubo irá a la salida de humos, la cual es obligatoria.
El funcionamiento de una estufa de pellets es automático y no conlleva riesgo de quemaduras. En el interior tenemos el quemador con pellets y la cámara de combustión. Cuando la estufa se enciende, una resistencia cercana a este quemador se pone incandescente, lo cual hace que los pellets se vayan quemando.
Una vez que los pellets empiezan a quemarse, arranca la ventilación de la cámara de combustión. Esto consiste en una cantidad de aire que pasa por la zona de combustión para avivar la llama. Conforme la combustión avanza, los pellets se van cargando a la cámara de combustión mediante un tornillo sinfín.
Las estufas tienen un sensor que detecta fuego en la cámara de combustión y el quemador. Cuando lo detecta se inicia la ventilación del intercambiador para sacar el calor de la estufa hacia el exterior. Hay además otro sensor que detecta que se ha alcanzado la temperatura deseada, la cual indica el usuario en el termostato. En ese momento la estufa para la combustión y la comienza de nuevo cuando se baja la temperatura por debajo de lo deseado.
El aire frío llega al interior de la estufa por una boca en su parte trasera. Desde allí va hasta el intercambiador de calor, que es donde se calienta y una vez que está caliente se expulsa por la parte frontal de la estufa. La estancia se calienta a través de ventiladores, de la ventana de la cámara de combustión y del chasis.
El termostato de la estufa puede regularse directamente en el panel de control, con un mando a distancia e incluso con aplicaciones móviles. Cuando apagamos la estufa, el tornillo sinfín deja de enviar pellets al quemador.
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